La gastronomía se ha convertido en uno de los reclamos del sector turístico de la provincia de Castellón, y la calidad culinaria de los restaurantes repartidos por su territorio ha traspasado fronteras y acumulan reconocimientos. En este contexto, destaca el restaurante Font de Sant Pere, que como toque diferencial es uno de los pocos restaurantes de la provincia en los que la carta está al 100 % libre de gluten.

 

Este establecimiento gastronómico está ubicado en el término de El Bellestar, en el parque natural de la Tinença de Benifassà, y está gestionado por Fernando Rubio y Esther Villalmanzo. Él de Albacete y ella de Canarias, decidieron asumir las riendas del restaurante después de sus experiencias en Tenerife y Peñíscola, aunque con un toque diferencial: ser uno de los pocos restaurantes de las comarcas de Castellón en el que la carta está al 100 % libre de gluten, por lo que se puede considerar como un paraíso para los celíacos.

Según explica indica Fernando, “estamos certificados por Acecova, la asociación que engloba a los celíacos de toda la Comunitat Valenciana”, una circunstancia que supone un paso adelante para las personas que padecen celiaquía, quienes acuden con tranquilidad para sentarse a la mesa.

Los inicios no fueron fáciles, pero “ahora, una vez consolidada la idiosincrasia del local, ya es mucha gente la que viene a disfrutar de nuestros platos”, explica Fernando, “que cocinamos con una buena selección de la materia prima de temporada que encontramos en los mercados de proximidad y que muchos forman parte de Ruta de Sabor, como los aceites o los tomates de penjar' de Alcalá de Xivert”, asegura.

El caso es que este establecimiento ofrece una calidad que no está reñida con la función de ser un faro para las personas alérgicas al gluten, un conjunto de proteínas que están en las semillas de muchos cereales que provocan una reacción en el sistema inmunológico; de manera que el buen trabajo les ha valido este año estar nominados a la mejor carta variada sin gluten de los premios Influceliac 2026, lo que destaca su compromiso con los afectados por esta enfermedad inmune.

La cocina del restaurante se caracteriza por ser una fusión de la gastronomía de Castellón y Canarias, de donde es Esther, con Fernando como chef a la cabeza y su mujer como encargada de la elaboración de los postres.

La ubicación del restaurante, en un entorno paradisíaco, junto al cauce del río Sénia, un atractivo para los turistas antes de adentrarse en el corazón del parque natural de la Tinença de Benifassà para conocer sus rutas y senderos.

Una gran parte llegan desde Valencia y Tarragona y son los clientes principales junto a los de Castellón”, detalla Fernando, que asegura que “no soy presumido, pero creo que no miento si digo que es uno de los restaurantes más bonitos de Castellón, gracias a un entorno idílico”.

El local da trabajo a personas residentes en los municipios cercanos como Rossell o San Rafael del Río, además de la Sénia, en Tarragona, una circunstancia que ayuda a mantener viva la llama laboral después del cierre de gran parte de las empresas del sector de la madera, en la zona del Baix Maestrat y del Montsià.