María Irisarri, sanitaria y comunicadora, está convencida de que las personas celíacas pueden sobrevivir a los Sanfermines. Por eso, en los últimos años se ha esmerado en buscar establecimientos donde picar o comer a mesa puesta para disfrutar de las fiestas como los demás.
Cuenta el diario digital Navarra Capital que cada mañana de Sanfermines, la navarra de 44 años María Irisarri, sanitaria y comunicadora, madruga para ir a ver el encierro y hacer directos con un canal internacional que retransmite las fiestas en Argentina. Después almuerza en la peña Oberena, de la que es miembro, para asegurarse de que no haya contaminación cruzada entre los alimentos.
No obstante, hace hincapié en que restaurantes como Haziaberri, ya cuentan con una amplia propuesta de almuerzos típicos elaborados con aceite limpio y sin gluten.
Ya con el estómago lleno y un buen sabor de boca, va a ver a los gigantes con su familia. Y ahí es cuando llega la hora del… vermú. La posibilidad de intoxicarse siempre existe, por lo que recomienda a los celíacos tomar todas las precauciones posibles y mantenerse alerta. Sin embargo, la pamplonesa ya tiene identificado un local que le gusta especialmente a raíz de que haya comenzado a preparar croquetas sin gluten. Se trata de la terraza de Baluarte.
Tras comer en casa, algunos días va a la plaza de toros con la peña. Allí también permanece «alerta», siempre son su merienda o «kit de supervivencia», a base de tortas de maíz, jamón serrano o algún táper con comida para picar.
Año tras año, ha estado concienciando en redes sociales sobre la celiaquía y cómo sobrevivir a las fiestas con su ruta ideal gastronómica, una idea que surgió hace un año durante la gala de los Premios Influceliac en Madrid. «La directora de ese evento, María Pilar, conocida como la vecina celíaca, me comentó: ‘Mery, ¿cómo sobrevive una celíaca en San Fermín?’ Y dije, ‘joder, qué bueno lo que me estás diciendo, voy a dar un punch a esto’, comenta a Vanity Capital. No nos queda otra que volver a formularle la pregunta: «¿Cómo se puede sobrevivir en Sanfermines?».
«Es muy difícil, más que todo porque la oferta gastronómica en Navarra durante el año es muy buena y cada vez va mejorando más para las personas celíacas. Pero a la hora de Sanfermines o fiestas, nos quedamos prácticamente sin nada para picotear», reconoce María. A modo de solución, sugiere instalar food trucks 100 % sin gluten, que empiezan a tener auge en España, detallando que «sería una buena opción, ya que en cualquier momento puedes comer un trozo de pizza sin gluten, un bocadillo sin gluten…».
No obstante, sí ha identificado algunas opciones interesantes para comer a mesa puesta en su coiudad, tales como La Tagliatella Senza Glutine, que sirve pasta tradicional, pizzas, panecillos para remojar en salsa, cerveza sin gluten y postres como helados o brownie; el Zokoa de la Rochapea, que ofrece raciones de fritos sin gluten, ensaladas, postres variados y cócteles; el restaurante bar La Antigua Farmacia, que también abre su carta a los celíacos con cervezas artesanales, tapas variadas…
Por otro lado, el Bar Casa Jesús Mari, cuenta con pan para celíacos, de modo que todos los bocatas de la carta se pueden adaptar para las personas celíacas... y para quienes buscan algo más sofisticado, los restaurantes Europa y el Rodero, por citar dos ejemplos, cuentan con una amplia oferta de platos sin gluten y pueden adaptar otros para las personas celíacas.
María destaca la labor y trabajo de la hostelería, junto con la Asociación de Celíacos de Navarra, por mejorar y ampliar poco a poco la oferta de productos sin gluten en sus locales; y agradece la precaución que toman los bares ante la contaminación cruzada por los efectos adversos que pueden tener en el intestino. Eso sí, les anima a que se quiten ese «miedo» y cuenten con personas formadas para que se encarguen de la comida para celíacos.

