Las intolerancias alimentarias y la celiaquía están a la orden del día y, aunque muchos establecimientos intentan adaptarse, sigue sin existir una oferta claramente libre de gluten y exenta de la contaminación cruzada. Este es el contexto que inspiró a Hiba Malek y Nazir Hanna para abrir Somni, su nuevo restaurante sin gluten situado en Valencia.

 

En realidad se trata de su segunda aventura en el mundo de la cocina sin gluten, ya que es la pareja que estuvo detrás de Miracle, el primer establecimiento 100 % sin gluten certificado por ACECOVA en la Comunidad Valenciana, y que es una de las referencias para los celíacos a nivel nacional.

Malek y Hanna aseguran que Somnies un paso más” que Miracle. Esta pareja sirio-española llegó desde su país de origen en 2013 a Valencia y la mezcla de nacionalidades se refleja felizmente en su carta. Elaborado por Tándem Gastronómico, el proyecto culinario de Carito Lourenço y Germán Carrizo, los chefs del restaurante Fierro, que cuentan con una Estrella en la Guía Michelin, su recetario se basa en la cocina mediterránea y las raíces de Oriente Medio de la pareja.

D esta manera, los emprendedores defienden que, si Miracle es el paraíso para los foodies celíacos; Somni es “más maduro, más gastronómico y más ambicioso”, es decir, sus platos son ideales para aquellos que no toleran el gluten, pero cualquier comensal que busque una propuesta gastronómica interesante puede disfrutarlos.

El producto local protagoniza recetas elaboradas con técnicas contemporáneas y muchos toques de la fantástica gastronomía de Oriente Medio, pero su pretensión es que todo el mundo pueda disfrutar, por lo que no hay recetas excesivamente especiadas o de sabores extremos; sino aromas sutiles y elaboraciones familiares.

En el apartado de las especias se ejemplifica el esfuerzo extra que requiere la propuesta de Somni. Malek cuenta que deben ser cuidadosos con sus proveedores porque muchas se venden con gluten, al tiempo que el procesamiento de numerosos alimentos acaba dejando un rastro que es complicado separar.

Melek y Hanna piensan que, de alguna forma, la cocina de Somni es una cápsula libre de ingredientes no aptos para celíacos, lo que se concreta en platos como su hummus verde con verduras asadas acompañado con un pan pita, una salsa sabrosa que marida perfectamente con la verdura, que siempre mejora si se prepara asada.

Por otra parte, sus croquetas, tanto de pollo shawarma callejero como de boletus y trufa negra, resultan melosas y expresivas, mientras que en el apartado de aperitivos se completarcon un clásico de la cocina de origen árabe: un dúo de corazones de falafel. Entre sus entrantes destaca el calamar de playa con hinojo y aceite de hierbas, preparado mediante diferentes elaboraciones, que aporta una nota de frescura.

El producto local fresco también se disfruta en el apartado de principales, con el protagonismo del pescado de lonja, que se sirve sobre puré de apionabo (céleri) y demi-glace de cebolla; mientras que las carnes también encuentran su lugar con un potente escalope de cerdo duroc sobre parmentier trufada y huevo a baja temperatura.

Somni también tiene espacio para arroces en llanda o recetas con más preeminencia en la cocina de Oriente Medio como su mutabal ahumado acompañado con un pan pita o los latkes de patata y boniato con salsa brava; mientras que en los postres se ensalzan los aromas y los productos de Valencia.

Entre las sorpresas de este restaurante está su atractiva carta de cócteles de autor, diseñada por Iván Talens. En ella hay delicias como Cucumber Smash, preparado con vodka, zumo de lima, bitter de cardamomo y sirope de pepino; o Citrics, con tequila silver, Campari, zumo de pomelo, lima y sirope de mandarina y sal cítrica. Quien solo quiera disfrutar de alguno de los combinados puede hacerlo en su zona de barra, especialmente pensada para ello.

Malek confiesa que la idea de Somnillevaba años” rondándoles y creciendo, y finalmente, abrieron sus puertas en marzo de este año con la visión de que “comer bien no debería ser un privilegio sino una posibilidad para todos”.

El espacio resulta elegante, con toques de la arquitectura árabe de Siria, como las hornacinas o los detalles que hay en sus techos; y hay hasta una fragancia de jazmín pensada para el restaurante que envuelve la experiencia con su agradable aroma.