Las familias del muncipio orensano de Barco de Valdeorras con menores con niños celíacos podrían recibir en el futuro ayudas municipales para aliviar unos gastos que, en algunos casos, alcanzan varios cientos de euros al mes. Esa es, al menos, la intención expresada de forma unánime por los tres grupos que integran actualmente la Corporación, que respaldaron una moción del BNG para crear una línea de apoyo directo.
La propuesta salió adelante con una enmienda del PSdeG-PSOE para reclamar también a la Xunta financiación y ayudas para estas mismas necesidades.
Manuel Agra (BNG) planteó una línea de ayuda que estaría dirigida a las familias con menores celíacos, para las que la moción recoge los cálculos de la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), que sitúa cerca de los 1.000 euros anuales por persona el sobrecoste de una dieta sin gluten.
La propuesta incorporó una enmienda del PSdeG-PSOE, defendida por Orlando Saavedra, para reclamar la implicación de la Xunta. El edil socialista argumentó que buena parte de estas necesidades pertenecen al ámbito sanitario y son competencia autonómica, aludió a las dificultades añadidas de las familias de Valdeorras que deben desplazarse para determinados estudios o tratamientos y advirtió de las desigualdades que pueden generarse si la respuesta depende de la capacidad económica de cada concello.
El acuerdo no supone, sin embargo, que las ayudas puedan solicitarse ya, indico Agra al término del debate, reconociendo que todavía habrá que diseñar el mecanismo concreto y estudiar las fórmulas utilizadas por otros municipios.
Maite Estevez (PP), que respaldó la propuesta, puso precisamente el foco en esa aplicación práctica y preguntó cómo se articularán las ayudas directas, cómo se determinarán los beneficiarios y de qué margen presupuestario dispondrá el Concello para financiarlas.
Aurentino Alonso (PSdeG-PSOE) explicó que el primer paso será elaborar un censo para conocer el número de posibles beneficiarios y, a partir de ahí, calcular cuánto puede asumir un Concello con un presupuesto de unos 12 millones de euros, además de establecer las condiciones de acceso y el sistema de reparto.
Como las cuentas de 2026 ya están aprobadas, la dotación deberá buscar acomodo en los presupuestos municipales de 2027. Quedan, por tanto, por decidir las cuantías, los requisitos y el procedimiento, pero el acuerdo unánime alcanzado este jueves deja fijados dos objetivos: crear las ayudas municipales y reclamar también la implicación económica de la Xunta.

