Los empresarios utreranos Néstor Marín y Sandra García siempre interesados en el cuidado de la alimentación, enseguida entendieron la importancia de una dieta saludable, un compromiso que les sirvió para abrir el primer obrador sin gluten, pero también sin lactosa ni proteína de la leche, de Utrera, al que han denominado Armonía.

 

La pareja, que ya contaba con el restaurante japonés Tanzaku en propiedad, se lanzó a este nuevo proyecto empresarial movidos, según explican, «por una gran motivación y ganas de ofrecer alternativas a la gente con celiaquía e intolerancias de Utrera».

De esta manera, en Armonía, Néstor y Sandra elaboran a diario y de manera artesanal panes y productos de repostería que no incluyen la proteína típica de los cereales de secano ni la de la leche.

Según explica el Diario de Sevilla, para las elaboraciones sin gluten aprendieron de la mano del prestigioso maestro panadero Juan Carlos Menéndez, aunque debido a una insistente labor autodidacta de investigación, aclara Marín, «hemos ido perfeccionando estas recetas adaptándolas también para los intolerantes a la lactosa».

Cuentan con una amplia variedad de panes entre los que se encuentran hogazas, chapatas, molletes y barras, entre otros. De todos ellos, el más vendido es el pan de multicereales en el que las harinas de sarraceno, mandioca, teff, maíz y arroz se mezclan con numerosas semillas.

Le sigue la hogaza de calabaza que preparan los fines de semana y que también goza de gran aceptación. Las últimas incorporaciones, en lo que a panes especiales se refiere, son sus creaciones de nueces y arándanos así como la de ajo asado y tomillo.

En cuanto a la repostería, destaca toda producción de hojaldre, «por ser totalmente artesanal y muy laboriosa». «Gustan mucho nuestras palmeras, napolitanas, cañas, rollitos de canela, empanadas… Aunque también contamos con tartas, profiteroles, bombas rellenas y donuts. Estamos en constante evolución», puntualizan los propietarios del establecimiento.

De cara a las fiestas navideñas, ya han ideado una fórmula para elaborar un roscón de Reyes apto para intolerantes al gluten, a la lactosa y la proteína de la leche, y que estará disponible en cuatro sabores: crema, nata, turrón y trufa, pesará aproximadamente un kilo y su peso ascenderá a 35 euros.

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