Un restaurante gallego se plantea cobrar un suplemento para platos adaptados a celíacos

Las alergias e intolerancias alimentarias, entre las que destaca la celiaquía, se están convirtiendo en un quebradero de cabeza para los restaurantes, que tienen que adaptar sus recetas y menús para que sean aptas para quienes no pueden tomar gluten o lactosa, hasta el punto de que para algunos negocios pequeños se está convirtiendo en un problema inasumible para sus cocinas.

Aunque la opción más sencilla sería no ofrecer este tipo de menús adaptados, un restaurante gallego se está planteando otra opción que, aunque pudiera ser aparentemente lógica, está llamada a desatar la polémica: cobrar un suplemento por modificar los platos para que puedan ser consumidos por personas celíacas, alérgicas o intolerantes.

Cristina Martínez -más conocida como Garbancita– defiende en su blog la propuesta de este restaurante gallego, aunque por ahora prefiere no desvelar el nombre del local para evitar que le salpiquen las predecibles críticas de algunos. En cualquier caso, se trata -asegura- de un negocio reconocido e incluso recomendado por Michelin.

Esta tasa podría incrementar el precio de un plato hasta 10 euros. Algo que tendría una doble utilidad: compensar por un lado el tiempo y trabajo extra que requiere para el restaurante contar con versiones adaptadas y, por otro lado, disuadir a quienes simplemente no quieren tomar tal o cual ingrediente y se inventan para ello una supuesta intolerancia.

Lo mismo ocurriría en el caso de quienes sigan una dieta vegana y quieran una versión sin productos animales de un plato de la carta.

Aunque parece una medida radical, son muchos los cocineros que confiesan estar hartos de supuestas alergias a la lactosa que desaparecen en el momento de llegar a los postres y pedir un helado, por ejemplo.

En este sentido, no hay ninguna ley que obligue a un establecimiento a tener su menú adaptado a preferencias o intolerancias alimentarias, más allá de indicar los alérgenos; de tal manera que si un cliente pide la sustitución de un ingrediente por otro, más allá de las posibles razones médicas, es decisión del restaurante decidir si lo hace, si no, o si cobra un suplemento por esa modificación del menú.

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