Zaragoza busca la mejor croqueta sin gluten

Crujiente y cremosa a la par, la croqueta supone una cumbre de lo apetitoso y, de paso, es epítome máximo de la cocina tradicional y del aprovechamiento. Como sucede con otros platos del recetario español más típico, normalmente la croqueta favorita de cada uno pertenece a círculos familiares: la de la yaya, la de la madre... Ahora, entre el 5 y el 14 de abril, un concurso en el que participarán 58 establecimientos hosteleros de Zaragoza y provincia invita al público en general a votar su croqueta favorita entre los bares participantes.

El concurso se desarrollará mediante papeletas que se repartirán en cada uno de los establecimientos participantes y dentro de tres categorías: tradicional, innovadora y apta para celíacos.

La revista El gastrónomo zaragozano organiza este certamen que patrocina la empresa aragonesa Aldelís, y entre los que participantes en las votaciones se sortearán más de cien premios como camisetas, cestas con productos o cenas. Además, las fórmulas caseras también tendrán su hueco.

Con la etiqueta #MiCroquetaDeliciosa, quien lo desee podrá subir a las redes sociales su propia receta, y entre todos los participantes se sorteará una freidora sin aceite.

La croqueta viene del término francés croquette, un término onomatopéyico que alude al sonido que se genera al morder su capa crujiente. Parece haber cierto acuerdo en que la primera croqueta tal y como hoy la conocemos la comieron en 1817 el príncipe regente de Inglaterra y el Archiduque de Rusia. Fue idea del cocinero francés Antonin Carême, que recubrió una salsa bechamel de una capa crujiente, a la que llamó Croquette Royale.

Menos acuerdo hay en torno a la indispensable bechamel que, si bien toma el nombre del cocinero Luis Bechamel (1630-1703), hay expertos que la sitúan con anterioridad y atribuyen a Bechamel su mejora y su bautismo para la historia.

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