La dieta de un celíaco es un 325% más cara

turron_blando-300x199Comer los productos típicamente navideños plantea más de un problema a los celíacos, ya que la mayoría están elaborados con cereales que llevan gluten (trigo, avena, centeno, cebada... y sus derivados. Por ello, la Asociación de Celíacos de Euskadi-Euskadiko Zeliakoen Elkartea (EZE)"trabaja durante todo el año con el fin de elaborar una lista de alimentos, entre los que se incluyen turrones, polvorones, mazapanes, roscón de Reyes... para que sus socios puedan consultarla a la hora de consumir un producto”, explica su responsable, Amparo Cervo. El resultado de este concienzudo trabajo que se realiza año tras año, es una lista de alimentos en la que se incluyen las marcas comerciales aptas para el consumo celíaco.

Además, tal y como indica Cervo, EZE legitima a unas determinadas empresas que bajo un exhaustivo control de calidad de sus productos, consiguen el Certificado de la Marca de Garantía. “Para ello estas empresas, que están recogidas en la lista de alimentos, elaboran productos alimentarios especiales sin gluten que son sometidos a rigurosos controles y análisis que indican la ausencia de esta sustancia”.

Esta ‘Marca de Garantía’ hace que la persona celíaca “compre con absoluta confianza aquellos productos en los que aparece el símbolo de certificación sin necesidad de acudir a la lista de alimentos ni a la lectura del etiquetado”, asegura la portavoz de EZE en noticiasmedicas.es.

Cervo recuerda que, ante la dificultad existente en ocasiones para encontrar determinados alimentos sin gluten, muchas familias celíacas se hacen sus propios dulces sin gluten en casa, “incluido el roscón de Reyes”.

Todo este esfuerzo, además de centrarse en asegurar y mantener la salud de su colectivo, trata de reducir al máximo las diferencias existentes entre una dieta sin gluten y una dieta con gluten. Y no es para menos, ya que las consecuencias de emplear otras materias primas en la elaboración de los alimentos, unido a la necesidad de realizar continuos análisis y auditorías, “se traducen en que el producto sin gluten sufre un importante aumento de precio con respecto al mismo producto con gluten”.

Este aumento no es baladí, especialmente si se tiene en cuenta que es un desembolso extra que se tiene que hacer durante todos los días del año y multiplicado por todos los miembros de la familia que padecen la enfermedad: “de manera general, una dieta sin gluten es un 325 por ciento más cara que una con gluten”.

La Asociación de Celíacos de Euskadi se lamenta de que todavía no existe una respuesta clara por parte de los poderes públicos “para ayudar a que las familias celíacas puedan comprar alimentos sin gluten al mismo precio que sus equivalentes con gluten”.

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