Una bacteria de la saliva podría ser la clave para tratar la intolerancia al gluten

Investigadores de la Facultad de Odontología Henry M. Goldman de la Universidad de Boston (EE.UU.) han identificado un nuevo grupo de enzimas que, presentes en un microrganismo muy común en nuestra saliva –la bacteria Rothia mucilaginosa–, tienen la capacidad de degradar el gluten de una forma tan eficaz como segura.

Según explica Guoxian Wei, director de esta investigación publicada en la revista American Journal of Physiology. Gastrointestinal and Liver Physiology, "en nuestro trabajo hemos aislado una nueva clase de enzimas degradadoras del gluten de las bacterias del género ‘Rothia’, colonizadoras naturales de la cavidad oral. Estas enzimas han sido identificadas como un tipo de proteasas denominadas ‘subtilisinas’, que digieren las proteínas y representan una clase de enzimas con un gran potencial, hasta ahora ignorado, para el tratamiento enzimático en la enfermedad celiaca".

Los péptidos que conforman el gluten provocan una respuesta desmesurada del sistema inmune de los pacientes con celiaquía. Tal es así, que en los últimos años se han desarrollado numerosas investigaciones para identificar enzimas que tengan la capacidad de romper el gluten y sus componentes antes de que alcancen el intestino delgado.

Según el nuevo estudio, no hacía falta buscar muy lejos. Como cuenta Guoxian Wei, "el objetivo era aislar e identificar las enzimas y evaluar su potencial como terapia para la enfermedad celiaca. Y lo que hemos encontrado es que las actividades enzimáticas con capacidad excepcionalmente elevada para degradar el gluten se encuentran asociadas de forma natural con las bacterias que colonizan la cavidad oral".

Estas enzimas degradan el gluten, con lo que no se desencadenaría la respuesta excesiva del sistema inmunitario de los pacientes. Además, se puede garantizar que su uso es seguro, ya que pertenecen al mismo tipo de enzimas encontradas en la bacteria Bacillus subtilis que se usa en la producción de alimentos.

Según apuntan los autores, "B. subtilis es un alimento seguro y ha sido consumido durante décadas, por ejemplo en un plato japonés de soja fermentada llamado ‘nattō’. Y a pesar de que el consumo de ‘B. subtilis’ y de sus productos cuenta ya con una larga historia, se han comunicado muy pocos casos de efectos adversos. Por tanto, la calidad de los alimentos de ‘B. subtilis’ abre la puerta a las potenciales aplicaciones terapéuticas de las subtilisinas".

El nuevo estudio confirma de esta manera, que las subtilisinas, y más específicamente las derivadas de la bacteria R. mucilaginosa, podrían emplearse en el tratamiento de la intolerancia al gluten y evitar en un futuro que las personas con enfermedad celíaca se vean abocadas a consumir productos libres de esta proteína.

Como concluyen los autores, "las enzimas degradadoras del gluten constituyen la terapia preferida para la celiaquía, por lo que dado la excepcional actividad de las subtilisinas y su asociación con las bacterias que colonizan nuestro organismo de una forma natural, creemos que merece la pena investigar su posible papel en el tratamiento de la enfermedad celiaca y de otros trastornos por intolerancia al gluten".

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