Los celíacos consumen más azúcares añadidos, más grasa y más alimentos ricos en proteínas

Un reciente estudio ha comparado el patrón de dieta entre personas de 10 a 23 años con enfermedad celíaca y personas sanas de la misma edad, y ha puesto de manifiesto que, los primeros, consumen más azúcares añadidos, más grasa y más alimentos ricos en proteínas. En cambio, ingieren menos alimentos ricos en almidones y una menor cantidad de micronutrientes, tales como ácido fólico, calcio, hierro y magnesio.

El trabajo ha sido coordinado por Nancy Babio y Jordi Salas-Salvadó, investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN), dependiente del Instituto de Salud Carlos III; de la Unidad de Nutrición Humana, del departamento de Bioquímica y Biotecnología de la Universidad Rovira i Virgili y del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Vigili.

El estudio, publicado en la revista Journal of Pediatric Gastroenterology, concluye que, comparando personas con enfermedad celíaca con un grupo control, los patrones de alimentación varían. Los investigadores han seleccionado 98 personas de entre 10 a 23 años con enfermedad celiaquía y 98 no celiacos, que han sido emparejados por edad, sexo e índice de masa corporal. Han registrado su consumo de alimentos durante tres días no consecutivos (dos días laborales y un festivo) para evaluar la energía, la ingesta de nutrientes y alimentos, así como la adecuación de los participantes a las recomendaciones nutricionales de micronutrientes.

En su análisis previo y su seguimiento se han tenido en cuenta también otros datos personales, familiares y sociodemográficas. Una vez analizados los resultados estos indican que, en comparación con el grupo control, los casos de personas con la enfermedad celíaca han reportado un consumo significativamente superior de azúcar añadido y graso total.

La media de consumo de fibra, en cambio, ha sido por debajo de las recomendaciones nutricionales en los dos grupos. Los participantes con celiaquía han consumido cantidades significativamente menores de alimentos ricos en almidón y mayores cantidades de alimentos ricos en proteínas como la carne, pescado y huevos.

El trabajo también ha puesto de manifiesto que las personas celíacas han mostrado un porcentaje significativamente menor de adecuación a las recomendaciones en cuanto al ácido fólico, calcio, hierro y magnesio.

Los investigadores concluyen que los celíacos siguen una dieta más desequilibrada que los del grupo control en términos de azúcares añadidos, grasa total y el consumo de micronutrientes. Según los autores del trabajo los pacientes celíacos han reportado más consumo de bebidas con azúcares añadidos.

Nancy Babio, una de las investigadoras principales del trabajo ha apuntado que el hecho que los alimentos sustitutivos libres de gluten sean más caros y que las familias no reciban ayudas económicas y que además, los productos para celíacos no tengan una alta palatabilidad –es decir, no son muy apetitosos-, pueden ser algunas de las causas causa por las que “estos pacientes consuman otros productos ricos en proteínas, grasas y azúcares en lugar de productos sustitutivos libres de gluten”.

En su trabajo los investigadores consideran que esta situación podría prevenirse, en parte, a través de una mejor educación nutricional en la infancia, puesto que no sólo se los tiene que enseñar cómo elegir adecuadamente los alimentos, sino que también se debe hacer hincapié en la importancia de cumplir las recomendaciones nutricionales a largo plazo.

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